Estoy dispuesto a vivir por ti.
Arrancaría de mi cuerpo el pensamiento lúgubre
que deja la muerte;
aumentaría mi condena en este mundo soporífero
que es testigo de mi inextricable esencia,
solo para poder sentir tu piel.
Miedo me da esa forma
en la que me brindas paz
en el aciago caos de mi pensamiento.
Miedo me dan estas ganas de vivir por ti…
Porque mi tiempo evanescente
está por llegar a su fin.
Por eso le he hablado de ti
a esa mujer lúgubre, de piel pálida y muy callada;
a esa que viene a verme cada noche.
Le he dicho lo mucho que me gustaría vivir.
Ella, confundida, con una voz suave me preguntó:
¿Por qué?
Yo, de forma panegírica, le hablé de ti,
de ese sentimiento tan inasible que es amar.
Renuncié a ese impulso de morir
para que nuestro amor sea perenne.
Por eso hoy la vida me gusta mucho más,
porque sé que la puedo vivir si tú estás.
OPINIONES Y COMENTARIOS