Ramera de esquina

Ramera de esquina

José Grados

12/07/2026

La esquina es mi vitrina; el hotel, mi oficina y tu calentura, mi fortuna. Te atraigo con la falda corta, las pantis un tanto rotas, pero eso a ti qué te importa. Tú no ves mis prendas, ves sus ausencias. Como mi amor por la vida, por mi padre. Lo que quieres es mi carne, mi entrepierna. Saltarte el romance y sentir la brutalidad del sexo, animal, asqueroso.

Y yo acepto lo que sea, con tal de que vista de verde. Que cuando me empuje, suenen las monedas caerse. Qué me importa si tu corazón tiene escrito un nombre. No pregunté ni el tuyo. Mi única preocupación es el buen servicio y el cigarro después de servirlo. Quemar en mí todo lo que quede para que el próximo cliente no encuentre nada en el vientre.

Soy una ramera, una prostituta, una callejera. No me avergüenza, no tengo miedo de que me juzguen. Vivo de tu pecado, te sabe bien, te sabe dulce. Y mientras existan hombres lujuriosos, gozaré de un par de blusas y unos antojos.

Así que mírame como quieras, dime cómo se te cante la gana, al final, tu esposo me paga la semana.

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