y allí dormían, sin saber de amor

y allí dormían, sin saber de amor

yazael cardenas

07/01/2021

Y allí estaba dormida,

después de haber destrozado a un hombre que le daría hasta su último aliento por sentirla respirar

Fue real, yo la vi primero, se veía tan delicada que no podía resistirme al hecho de querer protegerla, luego de una amistad me di cuenta que me gustaba su presencia, me gustaba pensar en ella, era divino hablar de ella, pues me causaba algo parecido a los aleteos de una mariposa en mi alma, su voz era paz, pero nada mejor que escuchar en su pecho el latido, latido de un corazón puro, corazón delicado que contenía un ruiseñor, bello ruiseñor

y allí estaba dormida,

luego de enterrar a un hombre junto a sus esperanzas y fe.

Dos años pasaron y somos la pareja más linda y perfecta, según la percepción de muchos, dos años pasaron y aquella delicada chica caminaba a mi lado, amándonos, queriéndonos y sintiéndonos como uno solo, siendo los más felices sobre la tierra, que fortuna ser yo en estos momentos, tengo a la mujer más bella del planeta y me ama, han pasado dos años de cuidar a ese ruiseñor que cada alba nos cantaba a mí y a mi afortunada alma, bello cantar.

Y allí seguía dormida,

después de extinguir la fogata del hombre que vivía en la oscuridad.

Irse muy lejos por la situación, proponía la delicada chica que llevaba en el corazón un ruiseñor de un bello cantar y hermoso color, angustiado por esa decisión con mis fuerzas luche para que se cambiaran esos planes, que luego destrozaron y acabaron con mis sueños e inspiración, a tal desdicha, la miseria y el despecho me hicieron tomar la misma decisión por no aguantar aquel dolor de no escuchar al hermoso ruiseñor que la delicada chica llevaba en su corazón.

Y allí estaba dormida,

Luego de soplar contra la casa de paja de los tres cerditos y comerse a caperucita.

Al tenerla a unos pocos centímetros y segundos de distancia, el piso se movía como lo hace ahora y luego ardieron mil fogatas dentro de mi estómago, espantando el frio de mi corazón con un cálido y tierno amor, desde las personas que por allí pasaban, hasta los asientos de aquella plaza, pudieron escuchar la melodía de aquel bello ruiseñor que cantaba alegre dentro del corazón de una chica ya no tan delicada. luego de varios días algo extraño paso, ya no se percibía melodía alguna ni destello alguno de los hermosos colores de aquel ruiseñor, internalice con un fuerte abrazo y me conseguí con la nada, había nada en su corazón, confundido por haberlo escuchado, me encargue de buscar donde podría estar aquel pájaro tierno y delicado.

Y yacía dormida y plena

Pensando que la tortuga de la verdad no vencería a la liebre de la mentira, por ser lenta.

Un año de búsqueda sin descanso y ya comienzo a perder las esperanzas, pero yo lo escuche, yo escuche a ese ruiseñor que grito fuerte, como un grito de guerra y a su vez era una melodía indescriptiblemente preciosa, pero no estaba allí donde debía, después de un año de búsqueda seguía yo en la nada, alumbrando y calentando aquel lúgubre lugar con las pocas fogatas que quedaban aun en mi estómago, rezando en tener éxito para que la oscuridad no dominara todo el terreno de nuestro amor con maldad. terreno que la ya no delicada chica había destruido con premeditación, creando un abismo oscuro, colocando una silla y una soga amarrada del techo con un espejo en frente, tan grande como su ego, llegue a pensar que la silla era para yo sentarme a descansar de la exhausta búsqueda, la soga para amarrar al ruiseñor y el espejo parecía una puerta, algunos aseguraban que yo interpretaba mal lo que tenía que hacer, pero no era posible, yo había escuchado al ruiseñor, no podía rendirme.

Y aun dormida

Respira tranquila por la seguridad de mi compañía, sin saber que yo también mentía.

No tenía idea de lo mucho que amaba yo a esa chica, tanto que una sola fogata me mantenía de pie, en la nada, entre frio y oscuridad, esperando aquel ruiseñor que algún día llegaría, solo debía ser paciente y feliz seria.

Después de dos años mi cara ya no era tan joven ni tan inocente, descubrir la función del espejo, no era una puerta, era para verme a mí mismo día tras día, como envejecía y como la cordura escaparía, eso me llevo a pensar que tal vez la soga no era para el pájaro cantor, tal vez subiéndome a la silla descubra su función, luego de estar allí arriba algún tiempo corto, observe el espejo y allí estaba yo, sobre una silla con una soga en mis manos que colgaba del techo, que fea imagen y que fea revelación, a pesar de ser obvio y de tantas advertencias escuchadas yo decidí crear una versión que causara menos dolor, pero era evidente el significado, que pesar y que tristeza, que dolor tan grande, la mujer que yo había amado me ha puesto un trampa y no se tomó las molestias de tan si quiera ocultarlo, pero y el pájaro? ¿Y el canto? ¿Qué ha pasado? Tanta incertidumbre en mi mente, nada es coherente, quizás ya no deba descansar más sentado en la silla, debería descansar en la soga.

Y allí estaba, a punto de despertarse.

Estirando sus extremidades, con un cansado bostezo por dormir incomoda sobre un colchón en el frio piso de una habitación.

Ha pasado un año desde que me di cuenta de la función de la soga, pero ya no estoy en la oscuridad con la silla, la soga y el espejo, ahora me encuentro mejor, de vez en cuando un cigarro me hace recordar aquel funesto lugar y aquella pésima decisión que me había costado lo que me quedaba de cordura, ahora estoy mejor, las incertidumbres se han ido aclarando, descubrí que nunca hubo un bello y colorido ruiseñor, nuca hubo algún pájaro cantor en el corazón de una delicada chica, todo fue un escenario creado, aprendí que los lobos tienen muchos más disfraces, no solo de ovejas blancas, ¿y el sonido del pájaro que creí escuchar por última vez en esa plaza? No fue más que uno real que posado cantaba sobre un busto a mi lado, que lastima y que triste que la ilusión me sugestiono a tal punto, si tan solo hubiese visto a tal ave haciendo su show, quizás hubiese entendido que nunca lo encontraría encerrado en un corazón oscuro, frívolo y sin amor.

despierta la delicada chica y me hago el dormido, ella con mucha sensatez se levanta lento para no asustarme, se sienta en una silla, se observa al espejo y recoge una soga que está a su lado, yo la sigo observando y no se da cuenta, se coloca de pie, sacude lentamente su cara y el cabello con las manos, se colocó de espaldas a mí, pero la podía ver por el espejo que observaba hacia una mesa redonda, donde había una cartera que contenía un pequeño disfraz de ruiseñor guardado, de manera rápida pero sigilosa se lo coloco a su corazón y se metió de vuelta a la cama, colocando mi cabeza delicadamente en su pecho, acariciándome con las manos mientras cantaba de manera muy suave una bella canción, ahora es ella la que me observaba mientras yo duermo.

La dulce chica:

Y allí estaba dormido

Después de haber destrozado a una mujer que hubiese dado hasta su último aliento con tal de sentirlo respirar.

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