Esta semana estuve en Arequipa y la última noche nos juntamos a cenar varios de la patota del colegio. Y ayer, ya de regreso en Lima, me volví a juntar con tres más. Dos reuniones en pocos días. Dos ciudades distintas. La misma estupidez adolescente. Ahí me di cuenta de algo: nosotros nunca terminamos del...
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