El sueño es muerte
El sueño comenzaba con la formación visual de una ventana rota a través de la cual vislumbré un paisaje neblinoso, obscuro, lúgubre, en el que, oteando el onírico horizonte, se podía adivinar la figura de unos árboles de hoja perenne, lo que hacía proyectar sombras lóbregas, e incluso quimeras ópticas. Entre estas últimas me asustó...