Humo y niebla
Escondido en su altillo, a través de un tragaluz polvoriento, Augusto Pérez contó las casas que las patrullas no habían registrado todavía. Eran tres: la de la familia de los Gala, la del viejo Alessandro y la suya, que estaba siendo asaltada en ese instante, primero con un aporreamiento retórico, que no animaba a la...