El túnel
Lástima que no haya billetes para maniquíes, se lamentaba un joven mientras yo accedía al andén con mi muñeca hinchable perfectamente empacada. Hacía dos meses me habían concedido la condicional y me disponía a tomar el ferrocarril que hacía la travesía de los túneles, un recorrido de doscientas millas atravesando unos montes completamente horadados. Hoy...