A GRANDES MALES, MEJORES REMEDIOS
Lástima que no haya billetes para maniquís porque irías sentada, dije contrariado cuando la aerolínea me prohibió acceder al avión con Carmen. Yo trabajaba en la misma sección del centro comercial donde ella, como una diosa, posaba con espectaculares vestidos. Me enamoré perdidamente y le prometí que viajaríamos al Caribe. Para cumplir mi palabra no...