CESE DE NEGOCIO
Lástima que no haya billetes para maniquíes. Veinte años no son nada, cuarenta sí. Toda una vida vendiendo lencería a mujeres extrañas. Hablando sin pudor de la copa, el contorno, el encaje… Incluso aprendiendo lenguas, el push up bra lo atestigua. Ahora ya es demasiado tarde para compartir mi vida. Además, me he encariñado, a...