El mendigo lector
¡Cling!…¡clang! Me asusté. Yo iba a pagar el ticket y tú metiste el dedo en el parquímetro, por encontrar alguna moneda descuidada. Lo recuerdo bien. El día que alquilas el piso donde te vas a refugiar después de una separación se recuerda muy bien. Un ático en las Vistillas, sin pretensiones, pero un ático al fin...