¡Hacienda no perdona!
Pensaba sobre mi microrrelato y nada, que veo una lámpara sucia, la llevo a casa, la limpio y ¡zas!, el Genio: SOY EL ESCLAVO DE LA LÁMPARA, QUE QUIERE MI AMA. Muerta me quedé. Chilla la zorra del 5º B: «UN POCO DE CONSIDERACIÓN, SON LAS SEIS DE LA MAÑANA Y ALGUNAS TRABAJAMOS DE NOCHE.»...