Una taza de café.
Inserté el último carácter, el punto final de un trabajo que sin duda llamaría la atención del profesor del taller. Orgulloso leía el último párrafo y recordaba los meses encerrado en aquella habitación dando forma a esta historia. Alargué el brazo para aferrar la taza de café que golpeé, derramando su contenido sobre la torre...