Desde mi balcón
Allí estaba yo una tarde más, esperando ansioso que el reloj rozara las 20:00 para asistir a aquel baile de sombras, al otro lado de la calle. Era el único momento del día en que me sentía vivo de veras. Su hechizante representación siempre coincidía con los agradecimientos ya rutinarios de la gente, y aunque...