Desde la ventana
Hace diecisiete días que no sé de Daniela Simone, como apareció se fue. Era una mañana fría cuando entró en el almacén, tenía la cara rozagante y las botas enlodadas, debía hacer una llamada urgente (nunca supe si lo consiguió) la preocupación abundaba en sus ojos y el dinero faltaba en su billetera, así que...