Ella
Brillaba el sol entre la parra y el olor a tierra mojada lo inundaba todo. Era de esos atardeceres dignos de un diestro pincel, rojos intensos, amarillos brillantes apenas cortados con pequeños trazos de naranja. Parecía que el letargo de la siesta había quedado atrás y los rumores de la calle llegaban plenos y se...