LA MÚSICA DE LAS ALTURAS
Una vez más te abrigaba la penumbra ansiosa de una noche de montaña. A 4.800 metros de altura el viento corría libre entre laderas y valles, cantando sus melodías montañeras para celebrar la vida, la inmensidad, la imponencia. Aquella música sería el himno de una noche de grandeza, de sueños, de alegrías. También de temores...