Las cuevas de Nerja
Me dan la bienvenida y me colocan un casco amarillo con linterna. Me sobresalto y descubro unos ojos divertidos. Enseño mi sonrisa, la ensayada, no la genuina. Esa no la recuerdo. Asiento a las instrucciones que no escucho. Obedezco y arrastro los pies. Penetro la oscuridad. Suspiro cuando descubro que se ve afuera lo mismo...