OTRO CORAZÓN SONRIENTE
Despierto… o eso creo. Mi mano, desde la lejanía permitida por la estructura del brazo, revela el hueco que ella dejó en la cama. Un acusado descenso de temperatura sobre esa parte del colchón habla de una ausencia que desde hace algún tiempo es eterna, provocando que, en la mitad noreste de la almohada, a menudo, se desaten pensamientos nubosos...