Digresiones
Reconozco que tengo una mente mono. Siempre saltando de rama en rama. ¿Y qué? Otros tienen mente serpiente. Siempre arrastrándose por la tierra, por las cosas concretas; y no se lo reprocho. Yo, cuando cuento una cosa, la cuento de verdad. Me gusta detenerme en los detalles. Y no me importa ver las miradas impacientes...