Gotitas.
Las nubes, algodones del cielo, se deslíen en gotitas, y caen a tierra.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
1184participaciones
Infraconcurso de escritura Admisión de originales: del 7 de diciembre de 2022 al 23 de marzo de 2023 (la fecha de entrega se ha ampliado)
Periodo de votaciones: del 24 de marzo al 23 de abril de 2023
Fallo del Jurado: el 19 de mayo de 2023
Las nubes, algodones del cielo, se deslíen en gotitas, y caen a tierra.
Infraordinario Entre mis escritos hay un quisqueyano ahogado en un manantial, sus cabellos flotan entre lo luminoso de su caudal y transparente de sus aguas dulces por los pequeños destellos que pasan entre los arboles de roble marrón y sus hojas verdes de primavera pasan esas pequeñas partículas de luz solar que descubre un maravilloso...
Reformarse es vivir : «Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes.» De «Motivos de Proteo» de José E. Rodó – Escritor y político uruguayo (1871-1917) ©2023Susana Brusco
Las casas de Talaieta tienen la impronta de quienes las diseñaron. Siendo todas diferentes –color, materiales- ocupan cada una de ellas la misma longitud de acera. Diríase que colocadas sobre una balanza romana, con sus cimientos y pequeños jardines, pesarían exactamente lo mismo. Tendrían el peso de lo armónico, de lo sobrio llamado a perdurar....
Una noche demasiado larga
Situada en medio de dos prominentes palmeras yace inerte un banco. Almas con huesos exhaustos descansan en él antes de continuar. Otros similares se pierden en la plaza del Calduch en Castellón de la Plana. Más al centro un banco con amantes adolescentes que se agarran de las manos y sonríen al besarse. A la...
El trastero de la casa de mi novia estaba debajo de un parking privado. Bajar hasta allí era como descender al averno: primero en ascensor, después por una escalera vecinal y, finalmente, tenías que entrar al aparcamiento de una tienda que daba a pie de calle y descender por una escalera de caracol hacia un...
Infraordinario. De acuerdo que la ventana estaba abierta, pero eso no te daba permiso para colarte furtivamente en ella. Tal vez si tu actitud hubiese sido otra, no estaríamos ahora en este punto. Los amigos no entran por las ventanas. Un educado zumbido llamando al telefonillo, me habría bastado para dudar al menos de tus siniestras...
“Me siento levemente desplazado…”
Infraordinario Perdóname por haberle prestado más atención al embalaje que a la valiosa estatuilla de porcelana, pero no puedo resistirme a la sutil explosión de las burbujas de aire. Me transporta a mi infancia, a esos momentos frente a la chimenea de los abuelos, escuchando el crepitar de la leña.
Cuando la temperatura de un buen café nos hace olvidarnos de su sabor.