Teotecnocracia.
Los científicos del CERN, tras cincuenta años de buscar una partícula elemental, en un espacio abstracto llamado cronotopo, un lugar microscópico al que también llamaban el campo de Higgs, se quedaron sin recursos económicos y tuvieron que paralizar el acelerador de hipercuadrones. La mayoría eran ateos y no merecían mejor suerte. Entonces llegaron los Teotecnócratas, los grandes sabios que conjugan la...