El cuento de otro adiós.
Adiós María. Ha llegado la hora de irme de nuevo. Me marcharé mientras duermes, no quiero verte odiándome; mi único deseo es recordarte así, tumbada en la cama, con las sabanas dibujando tu silueta desnuda, y el pelo enmarañado tapizando la cama de espirales caoba. Pensé que esta vez sería diferente, pero no puedo ignorar...