La canción del cunilingus
Fidel tenía el pelo blanco, los ojos grises, una guitarra vieja y la sonrisa cansada. Le conocí en su orgullosa condición de indigente feliz y no me extrañó suspirar por un hombre de sesenta y tantos cuando me dijo «mírala, con sus ojitos azules y sus dieciocho añitos, casi parece de cristal» «Es usted poeta»...