Mensaje póstumo
Luego de un sencillo entierro sin llantos ni mayores consecuencias, los siete deudos de Nilda la dejaron ahí solita, en su apacible nicho del cementerio. Horas después, ya Viernes Santo, los periodistas tuvieron que sacar a relucir sus borradores de obituarios para anunciar, con gran conmoción y en todos los idiomas, que había muerto García...