Que se detengan los tambores
Aún supuran estocadas de ojos muy negros, de medianoche condesada. Algo traerían de los primeros fuegos, algo de hechizo de sed y torpeza. Un cormorán secando sus alas al sol que de golpe adquiere un aspecto vampiresco. Ya lo sabía el linóleo del piso y el latón de los archivadores. Presagiaban los desenlaces deparados a...