HIERRO Y ROSAS
Mi calle es tan bonita, tan pequeña… con un enorme castaño y una madre presidiendo que amparándose en sus ramas, juega incansable con su precioso niño de bronce. En perfecta formación, guardando los flancos, altivas palmeras y arbolitos coquetamente recortados. Para que en esa hora perversa, cuando el día mira a los ojos de la...