Tiento y cachava
Cuatro pisos, cuatro paradas. Mi abuelo resoplaba sentado en el banco triangular dispuesto en cada descansillo. La cachava entre las piernas, el sombrero en la mano y consultando su reloj de bolsillo. Un cura, una monja, un héroe de guerra y un deficiente mental, esos fueron cuatro de sus hijos, pero tuvo otros tres más,...