El celular.
Me eché el teléfono al bolsillo, dentro de la funda y en modo vibración, como es mi costumbre. Salí de la casa rápido, eran unos tres o cuatro metros del ascensor a la calle, las interacciones electromagnéticas producían fácil mi levitación. Afuera el aire estaba espeso, era como respirar sólo monóxido de carbono… mis ojos...