cazuela de gallo
Mi casa era un barracón de adobe mal distribuido y ahumado, cada invierno los olores y sabores fuertes de: frutos, conservas y carnes, recolectados en verano venían a entibiar las largas tardes lluviosas y frías. Sentados frente al fogón chisporroteante, llenábase la piel de olores trasnochados, veíamos subir e hincharse las masas en la manteca...