LIBRO DE COCINA
En mi décimo quinto cumpleaños, conocí a un chico. Esquisto como un manjar, saboriable como una bola de helado en verano. Deseable como una botella de agua después de un partido. Dulce como un vino tinto. Al verlo no paraba de saltar, como un pez en el agua al pescarlo. No podía evitar comer uvas...