Uf, puf, bluf
No eche usted el aire por la nariz como un toro embravecido, que no es algo para enfadarse. Tampoco lo eche por la boca en una vaharada de alivio o cansancio, que esto no ha hecho más que empezar. Sí, la boca ligeramente torcida, con ese mohín de desprecio que genera toda esta digitalizada estupidez...