El emoji que nos falta: laboratorio de iconos Fundación Escritura(s) y Talleres de escritura creativa Fuentetaja

Votación abierta

El emoji que nos falta: laboratorio de iconos

Del 25/04/2022 al 22/05/2022

200 palabras máximo

Candidatura para incluirlo en el catálogo de Unicode (más 100 euros)

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218 participaciones

Es difícil no perder la perspectiva con los emojis: hasta 2010 no supimos nada de ellos (fuera de Japón) y solo unos años después enviamos más de 6.000 millones cada día. El 92% de los usuarios de internet usamos emojis cuando nos comunicamos, en las aplicaciones de mensajería instantánea o en las redes sociales. En 1998 Shigetaka Kurita pensó en 176 imágenes para salvar la dificultad de tener que comunicarse en menos de 250 caracteres (el tope del sistema móvil que había desarrollado NTT DOCOMO), unos pocos pictogramas con los que representar emociones o ideas, nada excesivamente ambicioso (llegaban detrás de los emoticonos o los smiley), pero que tuvieron una acogida excepcional, primero en su país y luego, con su inclusión en Unicode, en todo el mundo.

Los 176 primeros emojis de S. Kurita

Actualmente hay más de 3.000 emojis en su catálogo, que sigue engordando al ritmo de entre 50 y 100 cada año. Con algunos hitos importantes, como cuando se añadió la posibilidad de cambiar el color de la piel en 2015 o cuando aparecieron de golpe muchos símbolos culturales en 2018, con la voluntad de ser más inclusiva y multicultural su oferta. Aunque los que usamos continuamente son muy pocos, casi siempre los mismos (y bastante parecidos entre sí): en 2021 el más usado ha sido la cara cono lágrimas de risa, y luego el corazón (rojo), la cara de lágrimas de risa pero ladeada, el pulgar hacia arriba, la cara llorando, las manos juntas rezando, el beso con corazón, la cara con corazones, la mirada con corazones y la cara con una sonrisa. Con crecimientos espectaculares algunos, como la cara suplicante, que ha pasado del puesto 97 al 14, la tarta de chocolate, que ha pasado del 113 al 25 o el globo rojo, del 139 al 48. Otros muchos no los usamos nunca o casi nunca: las banderas de los países por ejemplo, que representan casi el 10% del catálogo, pero con un uso mínimo.

Emojis más utilizados en 2021. Fuente: Muycomputer.com

¿Suponen los emojis ese (todavía) rudimentario idioma universal que hemos perseguido infructuosamente durante siglos? Sabemos que los más jóvenes podrían, en sus comunicaciones rutinarias, prescindir casi por completo del texto para mantener un buen nivel de inteligibilidad, han logrado utilizar la repetición de iconos y las combinaciones arriesgadas con una efectividad absoluta en sus entornos más próximos. El emoji es imbatible para representar estados emocionales, un aliado excelente para hacer ver cómo nos sentimos entre batallas de humores y hormonas.

El autor chino Xu Bing ha publicado la primera obra original escrita con 8.000 emoticonos. El primer libro que no necesitaría ser traducido.

Una página de la novela de Xu Bing que narra las 24 horas del día de un hombre corriente

Ya anteriormente se habían acometido las traducciones de la Biblia o Moby Dick con emojis. Para los más jóvenes estaríamos hablando de auténtica lectura rápida.

Pero su popularidad apabullante en la comunicación digital (ningún otro elemento se le acerca ni remotamente) no esconde sus limitaciones. Fundamentalmente una: las opciones que tiene el usuario son cerradas, tiene que conformarse con el emoji (entre los posibles) que más se acerque a lo que quiere expresar, sin poder modificarlo para ajustarlo mejor a su idea. Es inevitable una cierta distancia entre lo que se quiere expresar y lo expresado con el emoji: sucede también con las palabras, pero estas se muestran más maleables, sobre todo en su sintaxis, para acorralar mejor a la idea.

Intervención en un Hopper

Su éxito se debe, sin más, a que es rápido y sencillo de usar: basta con ir al catálogo de Unicode, incluido en cualquier dispositivo, y seleccionar uno. A prueba de torpes. Lo usan ya incluso los más reacios a la tecnología digital. Para las comunicaciones cotidianas, sin mayor recorrido, su uso es irresistible. Pero quienes tienen una voluntad de estilo, también en este tipo de comunicaciones, tienen que lamentar el poco margen de maniobra que les deja el emoji para ser creativos, para mostrarse de una manera propia, personal, o simplemente para expresar con el mayor rigor posible lo que quieren expresar. Lo que decía Juan Ramón: «intelijencia, dame el nombre esacto de la cosa», con esa jota y esa ese que le servían para demostrar a los desconfiados su voluntad expresiva a prueba de gramáticas, pero que con los emoji tenemos más difícil.

Lo que os proponemos en este nuevo concurso del Club de escritura es inventar emojis nuevos que nos sirvan al menos para conjurar el riesgo de conformarnos con solo merodear lo que queremos decir. El lenguaje híbrido, que ha facilitado (y popularizado) tanto el emoji, supone un reto enorme para cualquier creador: manejarse con distintos modos (la imagen y el texto, por ejemplo) que se interrelacionan entre sí, afectando unos a otros, es complicado pero tremendamente estimulante, porque el sentido de uno acaba imbricándose en el del otro. Algunos autores -los más osados- han entendido que el emoji funciona como una metáfora (o una metonimia) que altera el sentido del texto al que acompaña. Pero a nadie se le escapa que las posibilidades de una imagen o un video, por sí solos o en su diálogo con el texto, no son las mismas que las de un emoji. Con un campo mucho más acotado, lo que podemos hacer es exprimir al máximo su capacidad expresiva, alejarlo en lo posible de su condición de comodín (muy parecido a las frases hechas), en su relación con los demás elementos del mensaje en nuestro día a día, pero también proponiendo nuevos pictogramas capaces de recoger aquello que ningún emoji ha sido capaz de recoger todavía (indicando un elemento nuevo o resaltando algún matiz).

El reto es fantástico: detectar lo que se nos ha pasado por alto en este intento de simplificar nuestras emociones (o de expresar nuestro universo más elemental) y tratar de darle una forma lo más universal posibleTened en cuenta que valoraremos de forma importante el grado de originalidad y de riesgo, no solo la deseable universalidad. Nuestro club es un club literario habituado a las consignas inteligentes, haced de esta propuesta un reto a vuestro ingenio.

Del corpus que seamos capaces de crear aquí seleccionaremos la propuesta más audaz, que se convertirá en el núcleo de una candidatura para solicitar su inclusión en el catálogo de Unicode. Con las indicaciones de su autor, un reconocido dibujante le dará forma para presentar la solicitud. Con las indicaciones de su autor, el reconocido diseñador Enric Jardí le dará forma gráfica para presentar nuestra solicitud de la manera más profesional.

Ilustraciones de Enric Jardí de su libro Pensar con imágenes

Además el autor de la propuesta premiada recibirá 100 euros.

Bases del concurso

Se puede presentar un máximo de 5 textos que deben ser originales e inéditos. 

Las obras presentadas deben contener un máximo de 100 palabras para la descripción del emoji y un máximo de 100 palabras para la explicación de su función o uso.

Para poder acceder a los premios será necesario haber puntuado un mínimo de 20 obras en el periodo de votaciones. El club es un espacio para ser leído y comentado, pero también para leer y comentar las obras de otros. No se contabilizarán votaciones inferiores a 20.

El participante no podrá retirar sus obras una vez cerrada la convocatoria.

La organización no mantendrá correspondencia sobre las bases del concurso. El participante debe leer detenidamente las bases completas. Puede consultar sus dudas también en Preguntas frecuentes.

Puedes consultar las Condiciones generales de los certámenes del Club de escritura, así como el Pacto ético que involucra la participación.

El Jurado del concurso estará compuesto por miembros de la Fundación Escritura(s) Fuentetaja.

Los comentarios deben ser estrictamente literarios. Para ello puedes ver el tutorial con las pautas para comentar una obra literaria.

Podéis verlo completo aquí, con un índice temático

Si fuera necesario, dado el volumen de participaciones recibidas, resultarán 100 obras pre-seleccionadas en atención a su puntuación y un jurado compuesto por profesores de la Fundación Escritura(s) y de Fuentetaja será el encargado de distribuir los premios en atención a la calidad de los trabajos elegidos. El jurado se reserva la potestad de incluir entre los premiados o menciones obras no pre-seleccionadas entre los 100 primeros en atención a su calidad.

Pacto ético

El usuario se compromete a aceptar en todo momento el pacto ético del Club. Sus consideraciones resumen su espíritu y las normas básicas de conducta en su seno. La no observancia de este pacto podría suponer la exclusión del proceso de concurso.

Pacto ético para participantes, votantes y comentaristas


RECOMPENSAS Y PREMIOS

Con la participación que resulte premiada se preparará una candidatura que haremos llegar a Unicode. Dicha candidatura incluirá el dibujo de un diseñador de reconocido prestigio a partir de la descripción de su autor.

El autor recibirá como gratificación 100 euros en metálico.

Asimismo, tanto el autor de la obra elegida por el Jurado como el autor de la obra más valorada por los miembros del club y el mejor lector, el que mejores comentarios aporte a sus compañeros, recibirán como premio el videotaller «Escribir con emojis: un nuevo lenguaje híbrido«, impartido por Enrique Ferrari.


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