LA SONRISA
No sabía dónde esconderme, no debía verme, pero ya era demasiado tarde, él no paraba de sonreír… Conocí a Pablo a través de un correo electrónico que recibí por error, pero era gracioso, tierno y me gustó. Además coincidió en un momento de mi vida terriblemente aburrida y rutinaria. Así que me dije: ¿Y porqué...