SOLO Y TRISTE
En la barra del <Café los Tangos>, vaciando a tragos cortos y espaciados media botella de aguardiente mientras divagaba con las viejas y tristes letras de las tradicionales melodías argentinas, ¡música celestial! en “la ciudad más innovadora del mundo”, reconocí mi propia angustia existencial en el rostro compungido de un hombre al borde del llanto...