Boceto para ninguna pintura
Del edén al andén llegó ella, pequeña, como desempacada de las orillas del mar, con brisas frescas y mañanas alusivas siempre a la calma. Las frutas en sus manos eran sólo su extensión, se sabía llena de notas cítricas, de bondad generosa y de mareas altas pasionales grabadas en la voz. Sus tristes tonos marrón,...