¡MESERO!
El pobre hombre mayor de cuarenta años debe levantarse temprano pone su despertador la noche anterior exactamente a las cinco y cuarenta de la madrugada aun en curso para empezar de esta forma su pesada y rutinaria jornada laboral, con la mirada ardiendo, la garganta reseca de tanto roncar y los huesos tronandole por los...