Si para la noche estoy vivo
Hoy desperté con la sangre seca en los labios. La paliza que me dieron los hermanos Juliao hizo que me orinara en los pantalones; esta vez, mis pies fueron más lentos que mi boca. Burlarme de la voz femenina del hermano mayor y de los gallos que le salen al hablar no fue la mejor...