Perdoname.
Sentí su tacto en mi piel, corrientes electricas recorrian mi cuerpo, cuesta creer que aquel llamado mejor amigo sea el que está frente a mí a punto de decidir mi destino. El sonido del seguro quitarse me alertó haciendo que elevara mi vista encontrandome con sus ojos, cristalizados y desbordantes de tristeza, una pequeña suplica...