Tan solo letras
Veía, tras sus pupilas, cada uno de sus mundos. Extendiendo su pluma, cual varita mágica, los invitó a invocarlos. «Son solo letras», dijeron. «Tan solo letras», concedió. Sobre el papel no eran más que garabatos. Tras sus ojos imágenes confusas. Volvió a blandir su varita y los retazos revolotearon. Posándose en sus lienzos en estrictas...