Si el amor tuviera nombre se llamaría Ismael
En un viaje compartido, Mari Carmen e Ismael sienten una conexión instantánea, llena de miradas y palabras que desatan una tensión palpable. Sin tocarse, la química entre ellos crece con cada kilómetro, y una simple parada para tomar café enciende el deseo que ambos tratan de contener. Ese trayecto se convierte en un momento de pasión silenciosa que nunca podrán olvidar.