La oscuridad me atormentaba, pero no la oscuridad natural, sino la oscuridad que hacía dentro de mí. Me desperté; tenía las manos en unas esposas, sentado en una silla de metal. Me dolían las posaderas, la mesa y la silla, estaba muy fría. Percibí un breve olor a cigarrillo cuando, de pronto, alguien interrumpió el...
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