SÁLVESE QUIEN PUEDA
Él ya estaría tomándose un daiquiri en el Malecón. Recibiría la noticia con el alma algodonosa por los combinados y la luz caribeños. Se lo hubiera llevado de buena gana pero las reglas son férreas: nada de secretarios, nada de amigos entrañables, solo los exclusivos miembros de la «Asociación Nos Salvamos Porque Podemos» y el...