Volar
«Sus ojos pálidos, amenazantes e inquisidores me llegaban al más profundo del alma. Todos los martes, a las 20:30 en el mismo autobús ella me quemaba con su mirada. – Es un disparate, Ale. – decía yo para mis adentros – Ella está mirando el paisaje correr detrás de mí.Este dulce martirio sucede hace tres...