21.
Un día precioso irradiaba entre las cortinas. El asiento de acompañante estaba vacío de nuevo pero yo me desperté feliz. Cada vez menos gente circulando en el hospital, las medidas de prevención extremadas, tanto que no poder abrazar a alguien se volvió tan incómodo como extrañar a alguien y no poder verlo. Las primeras felicitaciones...