Pedro
“Lo mío es patológico”, era para mí una contundente verdad que me aprisionaba y torturaba. Una visita obligada al psiquiatra estaba en la agenda impostergable este año. Sin embargo, una tarde alegre en que observaba a mi padre jugar con mi hija, advertí que era hereditario. Sonreí y me dije con ineludible alivio: “Lo llevo...