Aquello era …
Esa línea roja entre su pecho y su espalda era el sufrimiento de miles de mujeres y de muchos años: ¡ Maldito sujetador y su creador !
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
1183participaciones
Infraconcurso de escritura Admisión de originales: del 7 de diciembre de 2022 al 23 de marzo de 2023 (la fecha de entrega se ha ampliado)
Periodo de votaciones: del 24 de marzo al 23 de abril de 2023
Fallo del Jurado: el 19 de mayo de 2023
Esa línea roja entre su pecho y su espalda era el sufrimiento de miles de mujeres y de muchos años: ¡ Maldito sujetador y su creador !
Una brizna de dulzura cayó sobre el charco de su dolor.
El quebrado aliento al querer gritar «te amo» y callar de nuevo
El País de la Piel de Toro Después de un año en paro, me salió un trabajo en una empresa de conserjería, me incorporé ese mismo día y me mandaron a una finca urbana cercana. Las primeras navidades numerosos vecinos me dejaban regalos, como agradecimiento a sus necesidades comunitarias. Uno de ellos me regaló un...
(Relato infraordinario) La gota sobre la hoja del roble. El agua brotando en el abrigo, filtrándose por los poros de la roca, bañando las raíces de los líquenes que quieren devorar al ciervo de ocre. La gota que cae insistente y suena distinta. De la hoja aún verdusca, agarrada al árbol con la fuerza de...
Durante el 2020 esa persona se fue. No recuerdo que día fue porque primero se marchó, y al poco tiempo, desapareció. Cuando es de noche, a veces siento frío. Primero en la cúspide de mis nudillos. Se acumula para luego deslizarse desde las puntas de mis dedos hacia dentro, consumiéndome. De pronto siento cómo me sumerjo...
(Relato infraordinario) Tengo los bolsillos llenos de cosas muertas. Algunas aún estaban vivas cuando entraron, otras llevaban mucho tiempo muertas. Pero la mayoría nunca albergaron chispa. Me gusta tener los bolsillos llenos de cosas muertas porque me hacen sentir viva. A veces, cuando meto la mano por la rendija en busca de las llaves, mis...
El frío de aquella noche se colaba sin vergüenza por cada poro, venciendo sin esfuerzo la resistencia de la «armadura» que vestía el hombre que caminaba solitario por la a pedazos asfaltada calle. Sus pasos acortaban la distancia y su boca soñaba el café que imaginaba oloroso sobre el fuego de la rústica estufa de...
Le miraba , su pelaje subía y bajaba mientras que de su nariz salía una brisa que tocaba sus patas sobre la cama. Los niños jugaban con nuestro amigo peludo, con sus movimientos hacían airear las almohadas, los peluches… Todo lo que se les ponía por delante dentro de toda la habitación, los libros hacían...
Tus crines al viento, cosquillean mi cara.
El hueco de la colchoneta, guarda tu huella al instante.