Un por siempre
Te amaría tan violentamente, como dos corazones saliéndose del pecho con ira absurda e injustificable. Para bombear tan juntos, tan juntos, que sintamos que uno se funde en el otro, que ya no hay vuelta atrás. Besar tu cráneo ilustre, beber jarabes de tu cuerpo, llorarte en prosa, adorarte en verso. Dormir en tus brazos...