«LA LUZ DE MI NIÑEZ» (INFRAORDINARIO)
Sus ojos eran azules y brillantes como dos bochones de cristal de esos que ansían tener los varones cuando se juntan en la vereda a jugar a la bolita. Ellas los tenían pegados a la cara para iluminar todo con la mirada. Nunca lloraban y sólo los cerraban cuando las tumbaban para dormir o caían sin...