Clase
Me encanta, cuando bajo alegremente de la oficina al taller, como me botan las canicas dentro del bolsillo.
1184participaciones
Admisión de originales: del 7 de diciembre de 2022 al 23 de marzo de 2023 (la fecha de entrega se ha ampliado)
Periodo de votaciones: del 24 de marzo al 23 de abril de 2023
Fallo del Jurado: el 19 de mayo de 2023
Me encanta, cuando bajo alegremente de la oficina al taller, como me botan las canicas dentro del bolsillo.
[Infraordinario] Pasillos, los pasillos de las escuelas suelen casi siempre tener el mismo piso de cerámica, blancas o de colores muy claros, menos cuando ponen este típico diseño de una cerámica blanca, una cerámica azul o de cualquier otro color, para volver a la blanca y nuevamente al color. Las paredes de los salones siempre suelen...
La liviandad de mis dedos al quitarme los anillos
(Relato Infraordinario) Cuando llegó a casa hace algunos años asumió el liderazgo en la cocina. Fue como si todos los artefactos le hubiesen dado la cinta de capitán. El inmenso horno microondas, titán de plata brillante con ventanilla polarizada que habita junto al refrigerador (creo que fue él quien escogió su ubicación, porque la luz...
Esto es un INFRALEVE: «Suave terciopelo del durazno que deseo masticar».
En mi andar diario, reniego del modo de conducir del resto del mundo, consciente de que ellos, no me regalan flores.
El instante que sigue al resbalarse una copa de vino de nuestra mano, antes de estrellarse en el piso.
Tiré la moneda. La suerte estaba echada. Aposté cruz. Pretendía jugar con mis designios a favor…siempre a favor. No dudé un instante de mi suerte. Ganar era mi meta pero al caer la moneda todo se frustró. La controversia del juego. Siempre perdedora. Así era mi vida. Me marché inconclusa renegando por mi elección pero...
El débil chasquido de una grapadora sin grapas que se gatilla en vacío
Había una vez un señor, cuyo nombre se perdió en el tiempo, el cual detestaba a las personas a quienes les gustaba el rojo. Este personaje gritaba a todo pulmón que los amantes del rojo estaban enfermos y que sus gustos iban en contra de la divinidad máxima. Según él hablar con aquellas personas era...
relato infraordinario: Aún conservo el inefable aroma de su cuerpo. No en mi piel, si en mi mente. Fueron unos cuantos segundos para el resto de la humanidad; sin embargo, para mí, fue toda una eternidad. Nos topamos en el centro de la plaza y aunque en mi andar rocé a muchas personas, de manera...