Dar de comer a los ojos
El mapa del escaparate llama mi atención. Él –al sentirse observado– me seduce con un viento rojo, mostrándome, a ritmo de percusión y olor a jengibre, imágenes de una tierra ocre, salvaje y de una maravillosa diversidad cultural vestida de piel negra. ¡Tengo que ir! Entro en la agencia a comprar un billete de avión....